Colegio Helen Parkhurst
“DEL
DEBER DE LA DESOBEDIENCIA CIVIL”
Henry David Thoureau
(Ensayo)
Karla
Itzel Gómez Salcedo
6°A
7/Marzo/13
Cívica y Ética
Me gustaría comenzar mi
ensayo con la frase, que en mi opinión, es la más significativa de la obra, “El
mejor gobierno es el que gobierna menos” (Thoureau, 1980) ¿Cuántos de nosotros
nos hemos quejado sobre nuestro gobierno, sobre nuestros políticos, sobre
nuestro presidente? Me parece, que la mayoría de los mexicanos estamos llenos
de quejas sobre nuestro gobierno, sin
embargo, no hacemos absolutamente nada para cambiarlo. Deberíamos de tomar
cartas en el asunto y seguir el ejemplo
de Henry David Thoureau ya que su pensamiento era muy liberal y revolucionario.
Dicho autor, fue un escritor, filósofo y naturalista estadounidense. Nacido el
12 de julio de 1817, en Concord (Massachusetts), y realizó sus estudios en la
Universidad de Harvard. Una de sus obras más importantes es “Del deber de la
desobediencia civil”, que será analizada en el siguiente ensayo. Se retomarán
sus ideas más importantes y se hablará de la postura del autor en cuanto a la
sociedad, gobierno y el individuo, además se mencionarán algunas de las frases
más impactantes de la obra. Con el objetivo, de que el lector de este pequeño
escrito se dé cuenta de la situación actual, del uso de su consciencia para
lograr un cambio aunque sea mínimo y que con base a su individualismo ayude a
lograr una unión social para generar un cambio positivo para todos.
Para comenzar, me gustaría
hablar sobre las ideas de Thoreau sobre el individuo, ya que no podemos hablar
sobre la sociedad sin antes mencionar su elemento principal. ”La única
obligación que tengo derecho asumir es la de hacer en todo momento lo que
considero justo” (Thoureau, 1980) .Con esta frase,
Thoureau nos habla un poco de la responsabilidad que tenemos como individuos,
así como del valor tan importante que es el de la justicia. Henry, en su obra
“Del deber de la desobediencia civil”, trata mucho sobre la conciencia de los
individuos y del hacer lo que nos parezca correcto y justo. Ya que no todas las
leyes que nos impone el Estado son correctas, y al seguirlas de alguna manera
estamos contribuyendo a la justicia. Además, David menciona que “Deberíamos ser
hombres primero y súbditos luego” (Thoureau, 1980) . Con lo que se
refiere a que antes de acatar las leyes que nos son impuestas, tenemos que
pensar por nosotros mismos, analizar las consecuencias de nuestros actos y
comenzar una revolución si consideramos que existe mucha injusticia en la
sociedad. Y cuando menciono la palabra “revolución” no me refiero a una lucha
con derramamiento de sangre, sino una lucha pacífica en la que tanto los
perjudicados como los miembros del gobierno que toman decisiones generales como
los diputados y senadores, expresen su opinión y actúen con justicia para
encontrar el bienestar. Como dije en un
principio, la mayoría de los mexicanos somos del tipo de personas que siempre
nos estamos quejando, pero no hacemos nada para lograr un cambio debido a
nuestro conformismo y flojera, preferimos que nuestro país siga lleno de
injusticias y que poco a poco el gobierno se vaya apoderando de todo lo que
tenemos y que nos quedemos estancados en la misma sociedad llena de mediocridad
de siempre.
Si no hacemos algo nosotros
que somos los afectados, ¿Quién esperamos que haga un cambio? El autor de esta
obra tan impactante, menciona que para él, el gobierno ideal sería aquel en el
que se gobernara menos, en el que sólo fuese necesario el uso de conciencia
como autoridad y la presencia de Dios. Sin embargo, a mi parecer para lograr
tal gobierno utópico, sería necesario que toda la sociedad tuviera una
educación con bases en valores y principios, para que ejercieran de manera
adecuada el uso de su conciencia; además me parece que a pesar de todo, siempre
es necesaria en una sociedad, la organización, ya que sin ella, tarde o
temprano habrían malos entendidos y desacuerdos. Y esa podría ser una solución
al mal gobierno, sin embargo nos falta recordar que el Estado no solamente está
conformado por individuos que exigen libertad y justicia, sino también de
autoridades que toman decisiones por la mayoría y que muchas veces no son las
adecuadas, ya que sólo benefician a una parte de la población. Es importante
entonces, que cada una de las autoridades haga uso de su conciencia y que al
darse cuenta de las injusticias, renuncien a su cargo, ya que si siguen
trabajando en él, simplemente fomentan un mal gobierno.
En
lo personal, me llamó mucho la atención la siguiente frase que habla un poco
sobre lo que se debería hacer, según el autor, ante las injusticias de un país:
“Este pueblo debe de dejar de tener esclavos y hacer la guerra a México, aunque
le cueste la existencia como pueblo” (Thoureau, 1980) . Y sin duda. es una de mis favoritas en la
lectura, pues como se menciona en el prólogo del libro, Thoureau es un hombre
fuera de lo común, un gran pensador, un sabio y se dice que éste libro en
especial debería de ser leído por todos los estudiantes, y con la frase antes
citada lo corroboro. ¿Qué pasaría si todos los estudiantes de Méxco leyeran las
sabias palabras de David T.? ¿Qué pasaría si todos los jóvenes abriéramos los
ojos ante nuestra actual situación? ¿Qué pasaría si con tan sólo esta lectura
no diéramos cuenta que con el uso de la conciencia evitaríamos muchas
injusticias? La respuesta a todas las interrogantes es sencilla, se lograría un
cambio y una mejora para México, dejaríamos de vivir en la injusticia, en la
discriminación, en la falta de valores, en la zona de confort.
Finalmente
me gustaría finalizar mi ensayo con mi opinión de la obra. Me parece, que Henry
David Thoureau era una persona sumamente inteligente, lleno de principios y de
valores, una persona muy individualista en cuanto a pensar por sí mismo, pero a
la vez una persona muy solidaria ya que siempre buscaba mejorar a la sociedad.
La obra en sí, me pareció muy impactante, pues muchas veces nos dejamos llevar
por cosas vanas y no nos detenemos a pesar en lo que realmente importa. Vivimos
en un México dónde todos nos la pasamos quejándonos del gobierno, sin embargo
no somos capaces de propiciar un cambio. Me encuentro en completo acuerdo con
el autor en que para lograr un buen gobierno es necesario que las personas
comiencen a pesar y a actuar en base a su conciencia y me parece que se debe
hacer siempre justicia a toda costa. Además me llama mucho la atención la parte
en la que el autor dice que a el no le interesa
formar parte de una sociedad, que se encontraba deseoso de ser un buen vecino y
un mal súbdito, y comienza a cuestionar a las leyes que lo rigen. Y pienso que
todo eso es verdad, muchas veces no estoy de acuerdo con algunas de las leyes
que tenemos y sin embargo las cumplo, sin darme cuenta que al acatarlas de
alguna forma estoy contribuyendo al mal gobierno, y es entonces cuando me pongo
a cuestionar qué tanto estoy dispuesta a comenzar a elaborar un cambio, aunque
sea mínimo, en mi país. Y ¿Hasta dónde, tú como lector, estás dispuesto a
quedarte con los brazos cruzados mirando tantas injusticias?
REFERENCIAS:
Thoureau, H. D. (1980). "Del
deber de la desobediencia civil". Recuperado el 09 de 04 de 2014, de
http://www.inter-accions.org/sites/default/files/del-deber-de-la-desobediencia-civil-henry-david-thoreau.pdf